Las personas mayores de 60 años representarán una proporción cada vez mayor de la población ecuatoriana en las próximas décadas. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) citadas en un comunicado de Pfizer, el país alcanzaría los 21,1 millones de habitantes en 2050 y tendría 125 personas mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años.
Este cambio demográfico plantea desafíos para los sistemas de salud, entre ellos la atención de la inmunosenescencia, un proceso natural asociado al envejecimiento que modifica el funcionamiento del sistema inmunitario y puede reducir la capacidad del organismo para responder a infecciones y vacunas.
De acuerdo con la información difundida, estos cambios también pueden relacionarse con un mayor riesgo de inflamación persistente, enfermedades autoinmunes y algunas complicaciones de salud. Por ello, los especialistas destacan la importancia de mantener medidas preventivas durante la adultez y la vejez.
El doctor Sebastián Ospina, gerente médico de Vacunas para el Clúster Norte de Latinoamérica en Pfizer, señaló que la vacunación contribuye a prevenir enfermedades graves y a reducir el riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y descompensaciones de enfermedades crónicas en adultos mayores.
Entre las amenazas para este grupo poblacional figuran las infecciones respiratorias causadas por virus como la influenza, el SARS-CoV-2 —responsable de la COVID-19— y el virus respiratorio sincitial. Estas infecciones pueden provocar desde cuadros leves hasta complicaciones graves, especialmente en personas con enfermedades preexistentes.
El doctor Enrique Terán, docente e investigador en farmacología de la Universidad San Francisco de Quito, explicó que los cambios estructurales y funcionales del sistema inmunitario asociados con la edad incrementan la vulnerabilidad de los adultos mayores frente a las infecciones respiratorias.
La neumonía y la enfermedad neumocócica también representan riesgos para este grupo. Según los datos citados en el comunicado, la incidencia de neumonías bacterianas en personas mayores de 65 años puede triplicar la registrada en la población joven.
Hábitos para un envejecimiento saludable
Ante este escenario, el enfoque denominado inmunofitness promueve hábitos orientados a favorecer el funcionamiento del sistema inmunitario y contribuir a un envejecimiento saludable. Entre las recomendaciones constan realizar actividad física, mantener una alimentación equilibrada, evitar el tabaco, limitar los factores de riesgo asociados al consumo de alcohol y gestionar el estrés.
También se recomienda mantener al día el esquema de vacunación conforme a la edad, los antecedentes personales y las indicaciones de un profesional de salud. Algunas vacunas pueden requerir dosis de refuerzo, según las recomendaciones médicas correspondientes.
Los especialistas señalan, además, la importancia de contar con servicios de salud accesibles y centrados en las necesidades de las personas mayores, así como de promover entornos seguros que ayuden a prevenir caídas y lesiones.
La prevención, los hábitos saludables y el seguimiento médico son factores relevantes para afrontar los desafíos sanitarios asociados al envejecimiento de la población ecuatoriana.