La historia de Zamora se remonta a 1549, pero la ciudad actual es también resultado de un proceso de abandono, repoblamiento y consolidación que se extendió durante varios siglos.
Zamora.– Cada 6 de octubre, la capital de Zamora Chinchipe conmemora su fundación y vuelve la mirada hacia 1549, cuando se estableció el asentamiento colonial conocido como Zamora de los Alcaides. Sin embargo, la historia de la ciudad no puede explicarse únicamente a partir de esa fecha. Entre aquella primera fundación y la Zamora actual transcurrieron siglos de abandono, intentos de repoblamiento y nuevos procesos de colonización.
Según la información histórica recopilada para este reportaje, el 6 de octubre de 1549 el capitán Hernando de Barahona, junto con Alonso de Mercadillo y Hernando de Benavente, estableció el asentamiento colonial en la zona de confluencia de los ríos Bombuscaro y Jamboe. El proceso formaba parte de la expansión española hacia la Amazonía y estuvo relacionado con la búsqueda de recursos, entre ellos el oro.
La primera Zamora llegó a adquirir importancia durante la etapa colonial. El documento señala que el asentamiento contaba con edificaciones de cal y canto, una iglesia matriz y conventos dominicos, elementos que evidencian el proceso de consolidación que experimentó la población durante sus primeros años.
Pero aquella ciudad no logró mantenerse.
El abandono de la primera Zamora
A finales del siglo XVI se produjo uno de los momentos decisivos de la historia de Zamora. En 1599, una rebelión de pueblos indígenas shuar contribuyó al abandono definitivo del asentamiento colonial, en un contexto en el que también había disminuido la explotación aurífera.
A partir de entonces comenzó un prolongado periodo de despoblamiento.
Durante los siglos XVII y XVIII existen referencias de exploradores y religiosos que recorrieron la región. El documento menciona el paso del explorador francés Charles-Marie de La Condamine en 1743 y registra además un intento español de repoblamiento en 1781, aunque sin resultados permanentes.
La antigua ciudad quedó así vinculada a una historia de auge y desaparición, mientras el territorio continuó formando parte de diferentes recorridos, expediciones y procesos de ocupación.
El renacimiento de Zamora
La historia de la ciudad tendría un nuevo capítulo varios siglos después.
El documento identifica 1921 como un momento fundamental para la refundación contemporánea de Zamora. El restablecimiento del Vicariato Apostólico de Zamora favoreció la llegada permanente de colonos, principalmente procedentes de Loja, y contribuyó a la consolidación de la población en el territorio donde se encuentra la ciudad actual.
A partir de ese proceso comenzó a consolidarse una nueva Zamora, con una población que fue creciendo y desarrollando actividades productivas, comerciales e institucionales.
El proceso administrativo y territorial continuó durante las décadas siguientes. El documento registra que el 15 de diciembre de 1920 se había establecido la provincia denominada Santiago-Zamora y que, posteriormente, el 28 de octubre de 1953, se promulgó el decreto legislativo mediante el cual se estableció la provincia de Zamora Chinchipe, con Zamora como capital. El decreto fue publicado en el Registro Oficial N.º 360, el 10 de noviembre de 1953.
De esta manera, la ciudad que alguna vez había quedado abandonada pasó a convertirse en el centro político y administrativo de una nueva provincia amazónica.
Una ciudad construida entre culturas y territorio
La historia de Zamora tampoco puede reducirse a la llegada de los colonizadores y posteriormente de los pobladores mestizos.
El territorio estuvo habitado por pueblos indígenas antes de la fundación colonial y, particularmente, la presencia del pueblo shuar forma parte de la historia de la región. La relación entre los pueblos originarios, los procesos de colonización y las posteriores corrientes migratorias contribuyó a configurar la identidad cultural de la actual provincia.
A ello se suma un territorio que conecta características andinas y amazónicas. Zamora Chinchipe presenta un relieve montañoso, bosques húmedos, ríos y una elevada biodiversidad. El documento ubica su territorio aproximadamente entre los 800 y 3.600 metros sobre el nivel del mar y destaca las cuencas de los ríos Zamora, Bombuscaro, Yacuambi y Nangaritza.
Ese territorio ha condicionado también la forma en que sus habitantes han desarrollado actividades agrícolas, comerciales, turísticas y mineras.
De la historia minera al presente
La explotación de recursos minerales también forma parte de la historia económica de Zamora Chinchipe. El documento identifica a sectores como Nambija y Chinapintza entre los territorios vinculados históricamente con la extracción de oro y señala la posterior presencia de proyectos de minería a gran escala en la provincia.
La minería, sin embargo, representa uno de los temas que requieren una investigación específica, debido a las posiciones contrapuestas existentes alrededor de sus beneficios económicos y sus posibles impactos ambientales y sociales.
Ese debate forma parte de una provincia que actualmente busca encontrar nuevas oportunidades en actividades como el turismo de naturaleza y la producción agrícola, particularmente en productos como cacao y café.
Más que una fecha
La celebración de los 477 años de Zamora representa, por tanto, una oportunidad para mirar más allá de una fecha.
La historia de la ciudad está marcada por una fundación colonial, un periodo de abandono y un proceso posterior de repoblamiento que permitió consolidar la población actual. A esa trayectoria se suman la presencia de los pueblos originarios, la llegada de nuevos pobladores y la transformación de un territorio que terminó convirtiéndose en la capital de Zamora Chinchipe.
Recordar a Zamora significa también preguntarse cuánto de esa historia permanece en la memoria colectiva y cuánto todavía necesita ser investigado.
Porque detrás de los 477 años de Zamora no existe solamente una fecha para celebrar. Existe una historia de casi cinco siglos que todavía tiene capítulos por descubrir, documentos por revisar y voces que escuchar.