Desde el exilio en Colombia, como académica y defensora de los derechos humanos, la socióloga venezolana Ligia Bolívar es referente y voz crítica ante la situación en Venezuela. Con la misma firmeza con que ha denunciado los crímenes del chavismo y la crisis humanitaria, hoy alza la voz para advertir sobre la continuidad de la emergencia y la necesidad de un verdadero proceso de transición a la democracia.
Por estos días está en Alemania, invitada por la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg (FAU). La prestigiosa casa de estudios la distinguió con el Premio de Derechos Humanos Rudolf Benario, en reconocimiento a su destacada contribución y «su compromiso con los migrantes y los refugiados, así como sus esfuerzos por documentar las violaciones de los derechos humanos en Venezuela».
En entrevista con DW, la investigadora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), fundadora del Programa Venezolano de Educación y Acción en Derechos Humanos (PROVEA) y coordinadora de la ONG Alerta Venezuela, advierte que su país vive «una transición tutelada, que no necesariamente es una transición a la democracia, sino un reacomodo de las fuerzas del chavismo».
Agravada por los terremotos, la crisis se evidencia, por ejemplo, en la mayor intensidad de los cortes del servicio eléctrico, que dejan a pacientes sin diálisis. Los niños no pueden ir a la escuela, los comercios cierran y las familias pierden alimentos por falta de refrigeración. «Con los terremotos, entramos en una emergencia dentro de la emergencia humanitaria compleja que Venezuela viene padeciendo desde hace muchos años. No solo se exacerba por la catástrofe natural, sino que por las incapacidades, corrupción e inoperancia de los organismos públicos», denuncia.
En su opinión, Venezuela no está en un verdadero proceso de transición a la democracia ni de búsqueda de justicia: «Los presos, tras su liberación, hacen narraciones abrumadoras sobre los métodos de tortura, el nivel de crueldad es aterrador. Y, sin embargo, el Ministerio Público o la Defensoría del Pueblo no han dicho que van a investigar y establecer responsabilidades. Tenemos el caso de una muchacha que entró embarazada, caminando, y salió sin su bebé y en silla de ruedas, por las torturas a las que fue sometida. Perdió a su bebé y nadie le ha pedido su testimonio ni abierto una investigación».
Agradecida por el reconocimiento de la FAU, que le será entregado en una ceremonia el 28 de septiembre, espera que contribuya a resaltar la causa de las organizaciones de derechos humanos y la situación de su país. Asimismo, confía en que ayude a «combatir la narrativa del Gobierno de Estados Unidos, según el cual todos los venezolanos estamos felices y bailando sobre un barril de petróleo, lo que es absolutamente falso; y a recordar que en Venezuela todavía existen presos políticos, y miles de personas que han salido de la cárcel, pero se mantienen bajo medidas restrictivas y, por lo tanto, no son completamente libres. O sea, es un régimen que sigue gobernando en función del terror».