La tarde del 2 de abril, la fuerte lluvia y el desbordamiento de la quebrada Santa Elena en el cantón Balsas desataron un devastador aluvión que afectó a cientos de familias y causó serios daños en viviendas y comercios. La lluvia, acompañada de tormentas eléctricas, no solo trajo consigo el desbordamiento de ríos, sino que también dejó a su paso tierras, lodo, escombros y pérdidas materiales significativas.
AFECTADOS
Gladys Romero, una comerciante del centro de Balsas, relató cómo la fuerza del agua arrastró todo a su paso. “Desde anoche estamos tratando de limpiar. El agua entró con fuerza, trayendo lodo y escombros. Todo lo que tenemos en el local está cubierto de lodo. Las pérdidas son grandes, los muebles, los aparatos electrónicos, y hasta los productos que vendíamos se han ido”, explicó mientras trabajaba junto a sus vecinos para despejar su local comercial.
El trabajo de limpieza en el centro del cantón es arduo. Los residentes, equipados con escobas y cubos, se afanan por sacar el lodo y los restos de palizada que dejó el aluvión. Sin embargo, los servicios básicos aún se mantienen interrumpidos. “Ayer estuvimos sin electricidad, hasta las 11 de la noche. Sin luz, solo con lamparitas. Y el agua, ni hablar, no hay manera de limpiar sin ella”, comentó Gladys mientras seguía el esfuerzo de restaurar lo que quedaba de su negocio.
Mientras tanto, en los barrios residenciales cercanos, los daños han sido igualmente devastadores. Marilyn Elizalde, vecina del sector, compartió su angustiante experiencia: “Se nos destruyó todo lo que teníamos. Mi nuera, mi hija, mi madre y yo, todos estamos afectados. La casa está siendo destruida. El agua subió rápidamente, y no pudimos sacar nada”, relató con tristeza mientras nos mostraba los restos de su hogar. “Todo lo que había, se fue”, lamentó, señalando los muebles destruidos y los electrodomésticos que ya no sirven.
BALANCE DE LOS DAÑOS
Según el reporte de la Alcaldía de Balsas, el aluvión afectó a un total de 120 familias, aproximadamente 400 personas. Además, 4 viviendas colapsaron completamente, mientras que 100 viviendas más fueron afectadas por el lodo y el agua. También se reportaron 5 bienes privados dañados, entre ellos un local comercial y varios vehículos, además de 5 bienes públicos afectados, incluyendo alcantarillas y un centro de salud.
Los servicios de agua potable y electricidad se vieron totalmente interrumpidos, lo que complicó aún más las labores de limpieza y socorro en la zona. “Estamos incomunicados por las vías de Loja y la Costa, y con nuestro vecino cantón Marcabelí. El paso está bloqueado debido a los derrumbes. También hay personas atrapadas entre los escombros desde anoche”, señaló la alcaldesa Johanna Aguilar en un video difundido por sus redes sociales. “Estamos solicitando ayuda urgente de todas las instituciones, desde el gobierno hasta la empresa privada, para enfrentar esta emergencia”.
El gobierno local ha activado varios frentes de acción. La alcaldesa Aguilar, acompañada de equipos de emergencia, realizó un recorrido por los sectores más afectados, coordinando las labores de evacuación y distribución de víveres a las familias damnificadas. A pesar de la movilización de maquinaria y el apoyo de los cantones cercanos, como Piñas, Santa Rosa y Pasaje, las condiciones de las vías dificultaban la llegada de ayuda.
Las autoridades y vecinos del cantón apelan a la solidaridad en este momento de crisis. “Hay familias que lo han perdido todo, y necesitamos la ayuda de todos. Desde víveres, prendas de vestir, hasta maquinaria para despejar las zonas afectadas”, dijo la alcaldesa Aguilar. Las familias afectadas también han expresado su agradecimiento por la ayuda que ya ha comenzado a llegar, aunque aún queda mucho por hacer para superar los daños.