El presidente Daniel Noboa llevó este miércoles 23 de septiembre ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el problema del crimen organizado transnacional y pidió una mayor respuesta coordinada de la comunidad internacional.
Durante su intervención, Noboa sostuvo que estas estructuras dejaron de representar únicamente un problema de seguridad interna y se convirtieron en una amenaza para la paz y la seguridad internacional.
El mandatario ecuatoriano planteó tres acciones concretas ante la comunidad internacional. La primera consiste en crear un mecanismo internacional que permita rastrear y congelar los flujos financieros ilícitos utilizados por las organizaciones criminales.
La segunda propuesta es establecer una plataforma permanente para el intercambio de información entre los organismos de seguridad de distintos países, con el objetivo de facilitar la identificación y persecución de las redes que operan de manera transnacional.
La tercera plantea considerar al crimen organizado transnacional como una prioridad dentro de los mecanismos internacionales de prevención de conflictos.
“Si el dinero es el combustible de estas redes, cortémosle donde sea que circule”, afirmó Noboa durante su intervención.
El presidente también hizo un llamado a fortalecer la cooperación internacional, pero bajo el respeto a la soberanía de cada Estado. Su planteamiento apunta a que los países compartan información y coordinen acciones para enfrentar estructuras criminales que aprovechan las fronteras para mover personas, armas y recursos.
La propia ONU reconoce que el crimen organizado transnacional puede afectar la paz y la seguridad internacional, además de facilitar actividades como el lavado de activos, el tráfico de armas y personas y otras economías ilícitas. La organización también señala que la cooperación entre países es fundamental para desarticular estas redes.
El planteamiento de Noboa se produce mientras Ecuador mantiene como uno de sus principales desafíos la lucha contra organizaciones criminales y las estructuras vinculadas a actividades ilícitas. El Gobierno ecuatoriano ha señalado en distintos espacios internacionales la necesidad de reforzar la cooperación para combatir estas redes.
Con sus tres propuestas, el mandatario buscó llevar el debate desde la respuesta policial de cada país hacia una estrategia internacional que también ataque las finanzas y los canales de comunicación utilizados por las organizaciones criminales.