La noche apenas termina para unos y la madrugada recién comienza para otros. En la parroquia El Cisne, Santiago desarma una de las cientos de carpas levantadas en el lugar, donde se pueden contar más de mil refugios improvisados por los devotos que llegaron para pernoctar antes de iniciar una nueva jornada de peregrinación.
Desde allí parte la caminata de los primeros cerca de 22 kilómetros hasta la parroquia San Pedro de la Bendita, en el marco de la tradicional peregrinación de la Virgen del Cisne, “La Churonita”, que culminará en la ciudad de Loja el próximo 20 de agosto.
Niños, madres y padres avanzan con sus hijos en brazos. Unos rezan el rosario, mientras otros aprovechan la bajada de la vía sobre patinetas, bicicletas o triciclos. También están quienes caminan descalzos, cumpliendo una promesa. Las formas de avanzar son distintas, pero la fe es una sola.
Y cuando despierta el día, los primeros rayos del sol descubren un verdadero río de peregrinos extendido a lo largo de la vía. Entre oraciones, cansancio y esperanza, miles de pasos avanzan acompañando a la imagen de la Virgen.
El comercio tampoco se detiene. Puestos de alimentos, bebidas y productos se suman al recorrido, porque en esta multitudinaria expresión de fe, también el comercio peregrina.
Las paradas para comer e hidratarse también forman parte de la jornada. Con el paso de las horas, los pasos se hacen más lentos y el cansancio comienza a sentirse, pero la primera meta está cada vez más cerca. Una naranja o una mandarina en el camino devuelven el aliento, mientras una leve brisa se convierte en alivio frente al intenso sol del día.
De pronto, entre el murmullo de los caminantes, se escuchan los cánticos que acompañan a “La Churonita”. Es momento de la santa misa. Santiago decide apresurar el paso; dicen que la caravana que acompaña a la Virgen camina más rápido y él quiere verla, escuchar la omilia y avanzar a llegar a su destino.
Las curvas, las rectas, las cuestas y las bajadas debilitan el cuerpo, pero no el espíritu. La fe parece sostener cada paso hasta que finalmente aparece San Pedro de la Bendita, la primera meta de esta travesía.
Allí, una vez más, Santiago abre su carpa para descansar. Pero el camino no termina. Este 18 de agosto, la peregrinación continuará rumbo a Catamayo, en una nueva jornada de fe que mantiene en marcha a miles de devotos, camino al encuentro de la Virgen del Cisne en Loja.