El embalse de Mazar, ubicado en el complejo hidroeléctrico Paute, en Azuay, registró una caída acumulada de 11,25 metros desde el 13 de marzo. Este 31 de marzo, hasta las 10:00, la cota se ubicaba en 2.141,78 metros sobre el nivel del mar (msnm), según datos en tiempo real de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) Sur.
Lo que en febrero llegó a su nivel máximo ahora pierde metros a un ritmo que preocupa a los analistas del sector energético.
El problema no ocurre de forma aislada, ya que la caída de Mazar afecta a todo el complejo de Paute, conformado por las centrales Molino (1.100 megavatios, MW), Sopladora (487 MW) y la propia Mazar (170 MW), que en conjunto proveen alrededor del 40% de la demanda eléctrica nacional. Cuando Mazar baja, decrece la capacidad de todo el sistema.
Darío Dávalos, editor del boletín Energía al Día y experto energético, explicó que el descenso refleja dos problemas simultáneos: la falta de lluvias con la intensidad necesaria y una demanda que no cede.
En los últimos días, la demanda nacional alcanzó los 5.045 MW, por encima del promedio histórico de 4.800 MW, impulsada por la ola de calor en la costa y el uso intensivo de aires acondicionados.
A eso se suma que la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) tiene turbinas en mantenimiento en Paute Molino y Sopladora, lo que reduce la capacidad del complejo en aproximadamente 260 MW.
Y la central Coca Codo Sinclair (CCS), la más grande del país con 1.500 MW instalados, opera en algunos momentos apenas al 27% de su capacidad por la falta de agua en su cuenca. Dávalos aclara que, a diferencia de Mazar, CCS no almacena agua sino que genera según el caudal disponible.